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El proyecto comenzó con una conversación con los productores de 'Miel del Valle', una pequeña apicultura familiar que vendía su miel en frascos genéricos sin etiqueta propia. El encargo era claro: diseñar un empaque que comunicara el origen artesanal del producto y lo diferenciara en los mercados locales sin recurrir a clichés de "producto natural" — nada de panales dibujados ni abejas sonrientes.

La primera decisión fue tipográfica. Elegí una serif de alto contraste para el nombre de la marca, inspirada en la rotulación de las boticas antiguas, y la acompañé con una sans geométrica para la información secundaria. La jerarquía debía permitir que el nombre de la marca se leyera a distancia, pero que el tipo de miel (azahar, mezquite, multifloral) tuviera su propio espacio sin competir.

Para la ilustración de la etiqueta trabajé con una línea fina que dibuja la flora de la región: flores de azahar, mezquite y girasol silvestre. Cada variedad de miel tiene su propia flor, lo que ayuda al consumidor a identificar el producto sin depender solo del texto. La paleta se limitó a tres colores cálidos —ámbar, tierra y un tono crema— que evocan la miel y el paisaje sin saturar el diseño.

El empaque secundario fue otro reto. Los productores vendían en mercados y ferias, así que necesitaban una caja que protegiera los frascos y funcionara como exhibidor. Diseñé una caja de cartón kraft con una ventana lateral que deja ver la etiqueta, y un sistema de troquelado que permite montarla sin cinta adhesiva. La impresión se limitó a una tinta para mantener el costo bajo, pero el resultado se siente intencional, no limitado.

Proceso de producción

La producción pasó por tres rondas de pruebas. La primera reveló que la tinta ámbar sobre el kraft perdía contraste, así que ajusté el tono y aumenté el grosor de la línea en la ilustración. La segunda prueba mostró que la ventana lateral debilitaba la estructura de la caja, así que rediseñé el troquel para reforzar las esquinas. La tercera ronda funcionó: la caja soportaba el peso de seis frascos y la etiqueta se leía bien en condiciones de luz variable.

  • Investigación de mercado: análisis de empaques de miel artesanal en la región y en ferias nacionales.
  • Definición de retícula para la etiqueta: sistema modular que permite variar el contenido sin romper la coherencia.
  • Ilustración de flora local en línea fina, adaptada a cada variedad de miel.
  • Diseño de caja secundaria con troquel funcional y ventana de exhibición.
  • Pruebas de impresión y ajuste de color para garantizar contraste sobre cartón kraft.

Resultado y uso actual

La marca 'Miel del Valle' se lanzó con seis variedades y el empaque se ha mantenido sin cambios durante dos temporadas. Los productores reportan que los clientes reconocen el producto por la ilustración de la flor, incluso antes de leer el nombre. La caja exhibidora se usa en ferias y también funciona como empaque de regalo, lo que amplió los canales de venta sin necesidad de un diseño adicional.

El proyecto no buscaba reinventar la categoría, sino darle a un producto honesto un empaque a la altura de su calidad. La lección principal fue que las restricciones de producción —una tinta, cartón estándar, troquel simple— pueden ser aliadas si se toman como punto de partida y no como límite.

Este caso demuestra que el diseño de empaque para productos artesanales no necesita lujos: necesita claridad, coherencia y respeto por el proceso de producción del cliente.

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